Comunicarse

Pertenezco a una generación en que a los niños no se les permitía hablar salvo en contadas ocasiones y siempre y cuando pidieran permiso. Pero nadie los escuchaba y, con gran frecuencia, les cortaban la palabra. De ahí esa dificultad de elocución de algunos de nosotros, ora titubeante, ora excesivamente rápida, como si temiésemos en todo momento que nos interrumpieran. De ahí sin duda ese deseo de escribir que me entró, igual que a muchos otros, al salir de la infancia. Tienes la esperanza de que los adultos te lean. Y así no les quedará más remedio que escucharte sin interrumpirte y sabrán de una vez lo que llevas en el corazón.

— Patrick Modiano, “Discurso en la academia sueca”

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