Si hay algo que parece molestar a todo aficionado a la fotografía es no poder lucir su equipo. La cámara y sus objetivos, cuanto más grandes son, con más orgullo se lucen. Y un viaje no deja de ser el escaparate ideal para ver y ser visto. El corolario vendría a ser más o menos el siguiente: si el percentil de miradas hacia tu equipo es menor al percentil de miradas que diriges tú a los equipos de otros, entonces todavía tienes que seguir invirtiendo para mejorar tu equipo. De lo contrario, te puedes relajar en el gasto y presumir de él durante, al menos, otros seis meses. Otra cosa es ya que sepas hacer fotos con él pero eso da un poco igual porque tampoco vas a ir enseñándolas por ahí. Pero, a lo que vamos… ¿Realmente tiene sentido fuera de lucir cámara y objetivos cargar con todo nuestro equipo de gala en un viaje?
Oscar Ciutat
Portfolio del fotógrafo Oscar Ciutat