El 12 de mayo del 2008 un terremoto devastador azotó la provincia de Sichuan en el centro de China. Un año después se estima que unas 70.000 personas perdieron la vida y que más de 5 millones de personas siguen sin hogar. Hasta el día de hoy algunas de las áreas más castigadas, como la ahora clausurada ciudad de Beichuan, están abandonadas y en ruinas, como si el tiempo en ellas se hubiera detenido para siempre. Pero para los supervivientes, asumir lo que pasó es todavía una realidad diaria.
Con el objetivo de encontrar y entrevistar a los supervivientes, el fotógrafo Boris Austin partió hacia Mianyang para unirse al periodista Janis Vougioukas y su asistente. Tenían sólo diez días para encontrar a diez personas que hubieran aparecido en imágenes icónicas de las noticias del terremoto para averiguar cómo habían cambiado sus vidas.