
Uno de los retos de fotografiar niños es el ir más allá de las aburridas convenciones habitualmente asociadas a la fotografía de stock, especialmente si fotografías a tus propios hijos. Para hacer algo que realmente valga la pena uno tiene que encontrar el equilibrio apropiado entre dos roles, el de padre y el de fotógrafo. Esto es lo que Román Yñan ha estado haciendo durante este último año con su diario fotográfico sobre su hijo Tomàs. El trabajo resultante es una reflexión íntima y sincera acerca tanto de las alegrías como de las inquietudes de ser padre.







