Música y fotografía (II)

En esta nueva entrada de la serie “Música y fotografía”, dedicada a recopilar portadas de trabajos discográficos ilustradas con obras de fotógrafos de renombre, hablaré de tres autores caracterizados por un afán de transgredir las convenciones sociales, artísticas y culturales vigentes. Como en la entrada anterior, si hacéis clic en algunas de las portadas podréis escuchar los discos correspondientes en Spotify.

Desde el inicio de su carrera, el norteamericano Andres Serrano no ha dejado de incidir en los numerosos tabúes que aún perviven en nuestra sociedad. La elección de los temas que aborda y la ejecución de los mismos han contribuido a reforzar su imagen de autor controvertido. Quizá por esta razón, los Metallica decidieron utilizar dos sus fotografías, “Blood and Semen III” y “Piss and Blood”, para las portadas de los discos más polémicos de su carrera, “Load” y “Reload”, respectivamente:

La obra del también norteamericano Robert Mapplethorpe siempre ha estado marcada por la controversia. Sus explícitos desnudos en blanco y negro le valieron el reconocimiento como símbolo de la libertad artística y sexual en los años setenta y ochenta. No es de extrañar que un grupo como los Scissor Sisters hayan elegido algunas de sus fotografías para ilustrar las portadas de su último disco, “Night Work”, y de dos de sus singles, “Fire With Fire” y “Any Which Way”:

De la obra de Mappelthorpe caben destacarse también los sugestivos bodegones florales, en los que se evidencia claramente el cuidado del fotógrafo por las luces y las sombras. Los recién reformados Swans utilizaron la imagen de uno de sus lirios de agua para la portada de su sexto disco, “The Burning World”:

Si hablamos de figuras polémicas no podemos olvidarnos de un artista que no deja indiferente a nadie, Joel-Peter Witkin, cuya obra, a medio camino entre la fotografía y la pintura, se sitúa en el lí­mite entre lo bello y lo siniestro. El grupo de death metal Pungent Stench eligió, oportunamente, dos sus fotografías, “Poet: From a collection of relics and ornaments” y “The Kiss”, para ilustrar los discos “For God Your Soul… For Me Your Flesh” y “Been Caught Buttering”, respectivamente:

En unas coordenadas similares a las de Witkin se mueve el checo Jan Saudek, cuya obra, situada en la difusa frontera entre lo erótico y lo pornográfico, ha estado siempre amenazada por la censura. Varios artistas, entre los que se encuentran el guitarrista Daniel Lanois, el grupo de black metal Anorexia Nervosa, el grupo de rock alternativo Soul Asylum o el grupo de pop The Beautiful South, han utilizado sus fotografías para ilustrar algunos de sus trabajos discográficos:

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Música y fotografía (I)

Mientras escribía la entrada sobre el fotógrafo Antony Crook se me ocurrió que podría ser una buena idea hacer una recopilación de fotografías usadas en portadas de discos realizadas por fotógrafos de renombre. Como este tema daría para escribir un libro entero, me centraré únicamente en aquellas fotografías que ya formaban parte del conjunto de la obra de un autor y han sido adaptadas posteriormente para su uso en la portada de un disco.

Hay muchas portadas, así que, para que no resulte pesado, he dividido mi selección, que no pretende ser exhaustiva, en varias entradas que iré publicando en sucesivos días. La primera de ellas la dedico a uno de los maestros de la fotografía en color, William Eggleston, cuyas fotografías han sido utilizadas por multitud de grupos de estilos diferentes para ilustrar sus trabajos discográficos. Si hacéis clic en algunas de las portadas podréis escuchar los discos correspondientes en Spotify.

El primer grupo en utilizar una fotografía de Eggleston en uno de sus discos fue Big Star. En 1974, los de Memphis eligieron una fotografía bastante conocida, “Greenwood, Mississippi, 1973”, para la portada de su segundo disco, “Radio City”:

El grupo utilizó de nuevo una de sus fotografías, “Washington DC, 1990”, para la portada del disco en directo que publicaron con motivo de su regreso a los escenarios en 1993:

Alex Chilton, cantante y principal compositor de Big Star, tristemente fallecido el año pasado, utilizó una fotografía también muy conocida de la serie “Los Alamos” para la portada de uno de sus discos en solitario, “Like Flies On Sherbert”:

Damos un salto en el tiempo y nos situamos en la década de los noventa. En el mes de febrero de 1992, los escoceses Primal Scream publican el EP “Dixie-Narco”, con una fotografía de Eggleston en su portada:

Dos años más tarde, volverían a utilizar una de sus fotografías, una de la serie “Troubled Waters”, para la portada de su cuarto disco, “Give Out But Don’t Give Up”:

Ya en 2006, vuelven a utilizar un par de fotografías de Eggleston para dos de los singles de “Riot City Blues”, su octavo disco, “Dolls” y “Country Girl”:

Curiosamente, esta última imagen ya había sido utilizada dos años antes por el cantautor Chuck Prophet para la portada de su disco “Age Of Miracles”:

El grupo donde tocaba el propio Prophet anteriormente, Green On Red, ya había utilizado previamente una fotografía de Eggleston, “Near the River at Greenville, Mississippi, 1984”, para la portada de uno de sus discos, “Here Come The Snakes”:

En ocasiones, la portada de un disco nos da pistas sobre el contenido del mismo. Éste es el caso del disco “The Big Time”, de la pianista Robin Holcomb, ilustrado con la fotografía “Southhaven, Mississippi, 1980”:

Otras veces, la relación entre portada y contenido es más sutil, como en el caso del disco “Soul Serenade”, del grupo de rock sureño The Derek Trucks Band, ilustrado con la fotografía “Near Minter City and Glendora, Mississippi, 1970”:

Para ilustrar la portada de uno de sus EP, la cantautora Joanna Newsom escogió una fotografía muy minimalista de Eggleston, “Kenya, 1980”:

En el año 2001, el grupo de rock alternativo Jimmy Eat World utilizó un recorte de la fotografía “Memphis, Tennessee, 1968” para la portada de su cuarto disco, “Bleed American”:

Cuatro años más tarde, los Silver Jews utilizaron una fotografía de la serie “Los Alamos”, que guarda cierta semejanza con la utilizada por Jimmy Eat World, para la portada de su quinto disco, “Tanglewood Numbers”:

Cierra esta lista de fans de Eggleston el grupo Spoon, que eligió la fotografía “Sumner, Mississippi, 1970” para la portada de su último disco, “Transference”, publicado el año pasado:

Esta entrada no hubiera sido posible sin la información proporcionada por el blog Rumblings From The Photographic Hinterlands del fotógrafo Blake Andrews. Thanks Blake!

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Two for the road

Parece que el tema de los parecidos razonables en fotografía da mucho de sí. Si hace unas semanas os hablaba del proyecto desarrollado por Pedro Arroyo, hoy me voy a detener en una propuesta similar que acabo de descubrir llevada a cabo por el fotógrafo James Turnley. Se trata de “Two for the road”, un curioso experimento que, según palabras de su creador, pretende evidenciar el diálogo que se establece entre fotografías visualmente similares pero sin relación alguna entre ellas.

El proyecto está abierto a la participación de todo aquel que lo desee. Podéis hacer llegar vuestras propuestas (parejas o imágenes individuales) a través del grupo de Flickr que Turnley ha creado para el proyecto o, directamente, vía correo electrónico.

¿Volumen + Valor = Calidad?

Si hay algo que parece molestar a todo aficionado a la fotografía es no poder lucir su equipo. La cámara y sus objetivos, cuanto más grandes son, con más orgullo se lucen. Y un viaje no deja de ser el escaparate ideal para ver y ser visto. El corolario vendría a ser más o menos el siguiente: si el percentil de miradas hacia tu equipo es menor al percentil de miradas que diriges tú a los equipos de otros, entonces todavía tienes que seguir invirtiendo para mejorar tu equipo. De lo contrario, te puedes relajar en el gasto y presumir de él durante, al menos, otros seis meses. Otra cosa es ya que sepas hacer fotos con él pero eso da un poco igual porque tampoco vas a ir enseñándolas por ahí. Pero, a lo que vamos… ¿Realmente tiene sentido fuera de lucir cámara y objetivos cargar con todo nuestro equipo de gala en un viaje?

(artículo completo)

¿Original o derivado?

¿En qué se parece la obra de Lee Friedlander y Navia? ¿Y la de Gonzalo Juanes y Txema Salvans? ¿Y la de Joel Peter-Witkin y Ralph Gibson? La respuesta a todas estas preguntas y muchas más las encontraréis en la serie de parecidos razonables que mi amigo Pedro fue colgando en su perfil privado de Facebook a lo largo del año pasado y que ahora ha hecho accesible a todo el mundo a través de su recién inaugurada página pública en la susodicha red social.

Lo que empezó como un estudio comparativo de la obra de André Kertész y Henri Cartier-Bresson para la asignatura de historia de la fotografía de la escuela en la que estudió durante dos años ha acabado siendo, sin pretenderlo, un muy buen trabajo de investigación que plantea hasta qué punto puede un artista liberarse de su propio bagaje cultural y ser totalmente original.

The photograph as an object

As we’re moving more and more into the digital world, we are losing our sense of the photograph as an object. You might argue that, well, there will be digital devices that you will use. But that’s not quite the same, is it? In fact, if you think that the experience of looking at a photograph on an iPad, say, is the same as holding an actual photograph, especially an old studio portrait, then you might just have no idea what I’m talking about.

(full article)

El tiempo al tiempo

Gracias a Rafa Pérez, descubro un bonito cortometraje, realizado por los fotógrafos Sergio Caro y Ernesto Villalba y el periodista José Carlos Castaño, titulado “El tiempo al tiempo”. El film, que tiene una fotografía muy cuidada y un montaje impecable, narra la vida de Emilio, un relojero de Suflí, una localidad de la provincia de Almería, que ya apenas ve. Una historia sencilla pero desbordante de humanidad. Totalmente recomendable.

Visa pour l’Image 2010

El pasado sábado asistí por primera vez, tras varios intentos frustrados en años anteriores, al prestigioso festival internacional de fotoperiodismo Visa pour l’Image, que tiene lugar cada año en la pequeña ciudad de Perpiñán. Esta edición, que acaba el próximo 12 de septiembre, acoge una treintena de exposiciones, entre las que destacan retrospectivas como la de William Klein o la de William Albert Allard y la muestra que recoge los trabajos premiados en la última edición del certamen World Press Photo, además de multitud de actividades paralelas. Aunque el fotoperiodismo no es la rama de la fotografía que más me atrae, la experiencia, en líneas generales, ha sido positiva.

No creo que pueda añadir mucho más a lo que otros blogueros, entre los que podemos encontrar a Paco Elvira, Pedro Arroyo, Maria Rosa Vila, Víctor Calero, Alfons Rodríguez, Marcelo Caballero, Núria Gras, Rafa Pérez o Maria Abras, ya han escrito sobre la presente edición del Visa pour l’Image, pero me gustaría acabar esta entrada lanzando una pregunta al aire: ¿Cómo es posible que una ciudad como Barcelona sea incapaz de organizar (y consolidar en el tiempo) un festival de fotografía abierto al gran público con cara y ojos?

Los amigos de lo ajeno

Si sois asiduos visitantes a cualquier foro especializado en fotografía seguramente habréis notado que hay una serie de temas que se repiten una y otra vez hasta el cansancio. Una de las discusiones más recurrentes es la que gira en torno al uso indebido de fotografías colgadas en la red por parte de terceras personas, un asunto de muy difícil solución, por no decir imposible.

¿Qué podemos hacer para minimizar (que no eliminar) el riesgo de que alguna de las fotografías que tenemos alojadas en nuestro servidor particular sea utilizada indebidamente? Personalmente, soy partidario de eliminar, en la medida de lo posible, nuestras fotografías de los buscadores de imágenes, como por ejemplo Google Images, ya que, bajo mi punto de vista, este tipo de buscadores se han convertido en la práctica en una mina para aquellos que piensan que todo lo que está en la red es de dominio público. Desengañémonos, no vamos a fidelizar a ninguno de los usuarios que lleguen a nuestra web por esta vía. No nos interesan.

¿Qué tenemos que hacer para evitar que los buscadores de imágenes más populares indexen nuestras fotografías? Solamente tenemos que crear y subir a la raíz de nuestro servidor un fichero de texto con el nombre robots.txt con el siguiente contenido:

User-agent: Googlebot-Image   # block Google Images
User-agent: Yahoo-MMCrawler   # block Yahoo Images
User-agent: MSNBot-Media      # block Bing Images
User-agent: psbot             # block Picsearch
Disallow: /

De esta manera eliminaremos nuestras fotografías de los buscadores de imágenes de Google, Yahoo, Bing y Picsearch. Por lo general, los cambios tardan unos días en hacerse efectivos.

¿Y si en lugar de un servidor propio alojamos nuestro trabajo en un sitio como Flickr? Más fácil todavía. Solamente tenemos que ir la configuración de privacidad de nuestra cuenta y marcar las casillas “¿Deseas ocultar tus fotos de las búsquedas en todo el sitio flickr.com?” y “¿Deseas ocultar tus fotos de las búsquedas en sitios de terceros que utilizan la API, incluso la Búsqueda de imágenes de Yahoo!?”, como podemos ver en la siguiente captura de pantalla:

De esta forma eliminaremos nuestras fotografías tanto del propio buscador de Flickr como de los buscadores de imágenes más populares.

¿Y si alojamos nuestras fotografías en Blogger, o en WordPress.com, o en… ? Aquí ya no os puedo ayudar porqué no conozco estas plataformas a fondo. Tendréis que investigar por vuestra cuenta.

Como ya he dicho al principio, aplicar los pasos anteriores no impedirá que alguien encuentre por otras vías y utilice de manera indebida alguna de nuestras fotografías pero, al menos, no se las pondremos en bandeja.

Prosumidors i prosumers

La tecnologia digital ha apropat la fotografia a una mena d’usuari familiaritzat amb el llenguatge informàtic i acostumat a passar hores i hores davant l’ordinador, ja siga per feina o per pura distracció. La fotografia, doncs, esdevé per a ell, una distracció més, i és ací on, em sembla, apareix el prosumidor. Diguem-ho clarament, el prosumidor seria aquell usuari que no té cap intenció fotogràfica, que no disposa d’una cultura visual i que l’únic al·licient que hi troba és el de la joguina tecnològica. El prosumidor és un amant de la tecnologia que si fa fotografies és per allò que té de tecnològic i que si la tecnologia li ofereix d’ací a uns anys una joguina més atractiva, deixarà oblidada en un racó aquella càmera prosumer que tant l’havia seduït i no dubtarà en fer-ne el canvi. El problema, però, és determinar com l’actitud del prosumidor afecta al desenvolupament de la fotografia, saber si el gust pels HDR i altres efectes tecnològics d’aquests bricoleurs, si la reiteració de formes i temes d’aquests usuaris, tindrà cap mena de conseqüència sobre la fotografia conscient que s’interroga a ella mateixa com la tingueren els snapshoots, aquelles imatges maldestres i casuals dels primers fotògrafs aficionats de l’entresegles.

(article complet)