The Dreams and Delusions of Photographers

I often wonder about the true benefits of exposure on the internet. I remember talking to a friend who had a project that was picked up all over the place, including mainstream websites. I asked them if they received any calls or jobs because of the exposure. They said no. Then again, they didn’t exactly take a proactive approach either.

The internet is a pretty awesome and powerful tool for distributing photography and building connections, but I also think we sometimes overestimate the true value we’re creating. Look no further than the first internet bubble for a prime example. There are some that say we’re in another internet bubble right now, one that’s driven by over valuing social media.

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Money and Art, Art and Money

Yesterday, Michael Schmidt, a renowned German photographer (who, amongst other things, was instrumental in bringing a lot of US photographers to Germany), spoke to a group of students I am on the road with (as part of the Hartford Photo MFA program). Amongst the many things that he said he noted that today most photographers seemed to be thinking about their careers (gallery shows) first and about their photography second. He argued that was the wrong approach. Schmidt said that one’s career should merely be a by-product. What really mattered was the work.

(…)

Make no mistake, I’m not saying photographers shouldn’t strive for a gallery show. But I’m with Schmidt, what truly matters are the images. Isn’t there something incredibly rewarding about producing a great image every now and then, out of one’s own, very personal engagement with this world? Why would one want see that as less important than whether the results of those truly precious moments (that, let’s face it, also come with a lot of hard work) are packaged appropriately for commerce?

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Literatura y fotografía

Pensaba que la relación entre fotografía y música era estrecha, pero esto no es nada comparado con la que existe entre fotografía y literatura. Con motivo de la celebración del día del libro me gustaría hablar de Covering Photography, un interesante proyecto que analiza el vínculo que existe entre estas dos disciplinas artísticas.

Desde el 2005, el fotógrafo Karl Baden se ha dedicado a recopilar portadas de libros, sin ninguna relación con la fotografía, ilustradas con trabajos de fotógrafos de renombre. Actualmente, la colección, que es accesible por fotógrafo, escritor, editorial, fecha de publicación o diseñador, contiene unas 2500 entradas y abarca fotógrafos de todas las épocas, desde Niépce, Daguerre y Fox Talbot hasta Nan Goldin, Cindy Sherman y Susan Meiselas.

Música y fotografía (V)

Si la anterior entrega de la serie “Música y fotografía”, dedicada a recopilar portadas de trabajos discográficos ilustradas con obras de fotógrafos de renombre, giraba en torno a autores que utilizaban el medio fotográfico como mero testimonio, en esta quinta y última entrada hablaré de autores que renuncian al valor documental del mismo a fin de convertirlo en una forma de expresión. Como en las entregas anteriores, si hacéis clic en algunas de las portadas podréis escuchar los discos correspondientes en Spotify, cosa que no sé si tiene mucho sentido ahora que los responsables del servicio han anunciado que limitarán drásticamente su versión gratuita a partir del primero de mayo.

Comenzamos hablando de un maestro del cuarto oscuro, Jerry Uelsmann, conocido por sus evocadores fotomontajes, creados a partir de múltiples negativos, que muestran sorprendentes yuxtaposiciones a la manera del pintor surrealista René Magritte. El grupo de rock progresivo Dream Theater eligió una de sus sugerentes composiciones para ilustrar la portada de su octavo disco, “Train Of Thought”:

Del surrealismo de Magritte bebe también la obra de Duane Michals, precursor a finales de los años sesenta de la llamada fotografía narrativa. La fotografía “Homage to Puvis de Chavannes” sirvió como portada para el disco de debut de una de las bandas pioneras del post punk, los Bauhaus:

¿Se puede congelar el tiempo en un instante preciso? Ésta fue la obsesión de Harold Edgerton durante toda su vida. Ingeniero eléctrico de formación, inventó en 1931 el flash estroboscópico, un dispositivo que permitía hacer fotografías de objetos en movimiento en fracciones de segundo y gracias al cual logró capturar fenómenos que hasta ese momento habían permanecido ocultos al ojo humano, desde una bala atravesando una manzana hasta un vaso lleno de leche haciéndose añicos, instantes que podemos ver reflejados en las portadas de los discos “BulletBoys” y “Wonder What’s Next” de los grupos de rock BulletBoys y Chevelle, respectivamente:

Otro autor que ha hecho del tiempo uno de sus principales objetos de estudio es el japonés Hiroshi Sugimoto, como demuestran series como “In Praise Of Shadows”, “Theaters” o “Seascapes”, trabajo este último en el que se fijó el músico Taylor Deupree, que eligió una de las fotografías que forman parte de esta serie, “Boden Sea, Uttwil”, para ilustrar la portada del disco “Specification.Fifteen”, un proyecto conjunto con el músico Richard Chartier:

Curiosamente, unos años más tarde, los U2 utilizarían exactamente la misma fotografía para ilustrar la portada de su disco “No Line On The Horizon”:

Hacia finales de los años setenta surgió una generación de autores que pusieron en tela de juicio la supuesta veracidad del medio fotográfico, incidiendo en la capacidad que tiene éste para mentir. Entre los principales exponentes de esta corriente encontramos a Jeff Wall, autor que muchas veces toma como punto de partida obras clásicas de la pintura para crear sus imágenes de apariencia documental, siendo un ejemplo de ello “The Destroyed Room”, composición inspirada en el cuadro “La Muerte De Sardanápalo” de Eugène Delacroix. Los Sonic Youth eligieron esta fotografía para ilustrar la portada del disco del mismo título:

En la categoría de falso documental podemos incluir también el trabajo “I Know Where the Summer Goes” del fotógrafo Ryan McGinley. Con la ayuda de dieciséis modelos y tres asistentes, McGinley realizó este proyecto inspirado en las revistas nudistas de los años sesenta. Una de las fotografías que forman parte de este trabajo sirvió como portada para el disco “með suð í eyrum við spilum endalaust” del grupo Sigur Rós:

Si hablamos de producciones elaboradas no podemos olvidarnos del fotógrafo Gregory Crewdson. Con la ayuda de equipos de hasta 35 personas, como si de una película de Hollywood se tratara, Crewdson construye sus inquietantes narraciones, a menudo comparadas con los trabajos de directores como David Lynch o Alfred Hitchcock. Una fotografía de la serie “Twilight” sirvió como portada para el disco “And Then Nothing Turned Itself Inside-Out” del grupo Yo La Tengo:

No menos inquietantes son las puestas en escena de la artista Sandy Skoglund. Su obra, a caballo entre la fotografía, la escultura y la instalación, analiza los miedos y obsesiones de una sociedad asentada en la comodidad y el consumo a ultranza. Los Inspiral Carpets utilizaron la fotografía titulada “Revenge Of The Goldfish” para ilustrar la portada del disco del mismo título:

A la lista de admiradores del trabajo de Skoglund podemos añadir el dúo de música electrónica Beneva vs. Clark Nova, que eligió dos de sus fotografías, “Babies At Paradise Pond” y “The Green House”, para ilustrar las portadas de los discos “Sombunall” y “Dramadadatic”, respectivamente:

Ambigua y misteriosa es también la obra del fotógrafo Roger Ballen. Las imágenes en blanco y negro de Ballen desafían constantemente las fronteras entre ficción y realidad, locura y cordura, atracción y repulsa. El grupo de rock Feeder utilizó varias fotografías de sus trabajos “Shadow Chamber” y “Boarding House” para ilustrar la portada de su octavo disco, “Generation Freakshow”, y las de sus dos singles, “Borders” y “Children Of The Sun”:

Seguimos con David Levinthal, fotógrafo que recurre al aparentemente inocente mundo del juguete para tratar con fina ironía temas tan dispares como la guerra, el sexo o la religión. Los ya desaparecidos Luna utilizaron varias fotografías de la serie “The Wild West”, trabajo que revisa en forma de parodia el mito cinematográfico del oeste americano, para ilustrar la portada de su cuarto disco, “Pup Tent”, y las de sus dos singles, “Bobby Peru” y “Beautiful View”:

Acabo esta entrada hablando de unos discípulos aventajados del señor Levinthal, Walter Martin y Paloma Muñoz, pareja artística que lleva desarrollando perturbadoras puestas en escena con miniaturas desde el año 2001. El grupo The New Pornographers eligió una de las fotografías de su serie “Islands” para ilustrar la portada de su quinto disco, “Together”:

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Música y fotografía (IV)

Ha costado un poco pero ya está aquí la cuarta y penúltima entrega de la serie de entradas “Música y fotografía”, dedicada a recopilar portadas de trabajos discográficos ilustradas con obras de fotógrafos de renombre. En esta nueva entrada voy a hablar de una serie de fotógrafos cuya obra se inscribe en el extenso ámbito de la fotografía documental. Como siempre, si hacéis clic en algunas de las portadas podréis escuchar los discos correspondientes en Spotify.

Empezamos con uno de los grandes, Robert Frank, fotógrafo que revolucionó el lenguaje visual en los años cincuenta al romper con el sentimentalismo que había definido la mayoría de las fotografías americanas y europeas de la posguerra. Una de sus fotografías, “Tattoo Parlor, 8th Avenue, New York City, 1951”, un collage de retratos de personajes curiosos encontrado en la pared de un salón de tatuaje en la ciudad de Nueva York, sirvió como portada para uno de los discos más importantes en la carrera de los Rolling Stones, “Exile on Main St.”:

Una curiosidad a destacar: uno de los retratos del collage, el de un personaje conocido en la ciudad como The Jungle Creep, pertenece a la fotógrafa Diane Arbus:

Continuamos con otro fotógrafo de referencia, Elliott Erwitt, uno de los primeros miembros de la prestigiosa agencia de fotografía Magnum. Los ya disueltos Fairground Attraction eligieron la fotografía “California, 1955” para ilustrar la portada del su disco de debut “The First Of A Million Kisses”:

Otra de sus fotografías, “Valencia, 1952”, sirvió como portada para el tercer disco en solitario del ex-Dire Straits Mark Knopfler, “The Ragpicker’s Dream”:

Para Magnum también trabaja el fotógrafo Bruce Davidson, conocido sobre todo por sus ensayos fotográficos de carácter social en torno a los sectores más marginados de la sociedad americana de los años sesenta. Una fotografía perteneciente a uno de esos trabajos, “Brooklyn Gang”, acerca de las bandas juveniles de la ciudad de Nueva York, sirvió como portada para uno de los discos más recientes de Bob Dylan, “Together Through Life”:

Años antes, los raperos Beastie Boys ya habían utilizado una fotografía de Davidson, “Los Angeles, 1964”, para ilustrar la portada de uno de sus discos, “Ill Communication”:

El grupo de rock alternativo Soul Asylum eligió una fotografía de su trabajo de 1965 acerca de los mineros de la ciudad de Gales para ilustrar la portada de su séptimo álbum, “Let Your Dim Light Shine”:

La década de los setenta vio nacer una generación de autores que desarrollaron una fotografía documental centrada en el territorio de lo íntimo. Una fotografía en la que la vida del artista y de su entorno más inmediato era el centro de sus trabajos, convirtiéndose éstos en una especie de autobiografía personal y colectiva. El americano Peter Hujar fue uno de ellos. Figura importante de la escena artística neoyorquina de la época, Hujar dirigió su mirada hacia sus protagonistas más significativos, entre los que se encontraba la actriz Candy Darling, una de las musas de Andy Warhol. Los Antony and the Johnsons eligieron dos fotografías en las que la actriz aparece acostada en una cama del Columbus Hospital en Nueva York días antes de fallecer de leucemia para ilustrar la portada del álbum “I Am A Bird Now” y de su EP de adelanto, “The Lake”:

Lo íntimo es también uno de los elementos que configuran la obra fotográfica del sueco Anders Petersen, célebre por su trabajo realizado a principios de los años setenta en el Café Lehmitz, un tugurio de Hamburgo frecuentado por prostitutas, borrachos, drogadictos y demás aves nocturnas. Una de las imágenes de ese trabajo, la de una pareja abrazada, sirvió como portada para el noveno álbum de Tom Waits, “Rain Dogs”:

Los ya desaparecidos Fear Of Music utilizaron un par de fotografías de Petersen para ilustrar la portada de su disco de despedida, “Actor/Actress”, y la de uno de sus singles, “First To Go”:

En unos parámetros similares a los de Petersen se mueve el francés Antoine d’Agata, uno de los pesos pesados actuales de la agencia Magnum. El grupo Shearwater escogió una de sus fotografías para ilustrar la portada de la versión europea de su tercer disco, “Winged Life”:

Otro destacado exponente del llamado documentalismo subjetivo es Michael Ackerman. Dos de sus fotografías sirvieron como portada para los dos únicos discos del grupo Set Fire To Flames, “Sings Reign Rebuilder” y “Telegraphs In Negative / Mouths Trapped In Static”:

Otra fotografía de Ackerman ilustra la portada del disco “North Star Deserter” del cantautor Vic Chesnutt, tristemente fallecido en 2009:

El cuarto álbum del grupo Elysian Fields, “Bum Raps & Love Taps”, también está ilustrado con una conocida fotografía de Ackerman.

Si hablamos de fotografía documental no podemos dejar de mencionar uno de los galardones más prestigiosos en el ámbito, entre otros, del fotoperiodismo: los Premios Pulitzer. El fotoperiodista Malcolm Browne se llevó el galardón en 1964 por una fotografía que mostraba la auto-inmolación, un año antes, del monje budista Thích Quảng Đức en Saigón. Esta impactante imagen fue escogida por los Rage Against The Machine para ilustrar su disco de debut:

Volvemos a la agencia Magnum para hablar de Dennis Stock, destacado sobre todo por sus reportajes sobre el mundo del jazz a mediados del siglo XX y por sus retratos del actor James Dean. En la década de los setenta publica “Brother sun”, trabajo que recoge las fotografías que realizó en la región de Umbría en Italia en torno al astro rey, el Sol. Los ingleses Coldplay utilizaron varias fotografías de este libro para ilustrar la portada del EP promocional “Acoustic” y las de varios singles de su disco de debut, “Parachutes”:

La luz es también uno de los elementos clave en la obra del fotógrafo Todd Hido. Sus fotografías, realizadas siempre de noche o en condiciones atmosféricas especiales, tienen un carácter misterioso y dramático e invitan al espectador a completar una narración que el autor nunca concluye. Los Silversun Pickups eligieron una fotografía de su trabajo “House Hunting” para ilustrar la portada de su tercer disco, “Neck of the Woods”.

No podemos hablar de fotografía documental sin mencionar a Alec Soth, una de las figuras más interesantes del panorama actual. Una de las fotografías de su primer libro, “Sleeping by the Mississippi”, sirvió como portada para el disco de debut del grupo de folk The Wingdale Community Singers:

Curioso es el caso del disco “The Unfazed” del grupo Dolorean. Según cuenta Al James, líder de la banda, fue el propio Soth, de quien es amigo, quien ofreció al grupo una fotografía inédita de su colección personal para que la utilizaran para ilustrar la portada de ese trabajo discográfico:

No podía terminar esta entrada dedicada a la fotografía documental sin hablar de uno de los más destacados practicantes de la llamada fotografía de calle, Joel Meyerowitz. Varios artistas, entre los que se encuentran el bajista Miroslav Vitouš, el guitarrista Pat Metheny, el dúo formado por el cantautor Ben Folds y el escritor Nick Hornby, o los grupos Everything But The Girl y Taking Back Sunday, han utilizado sus fotografías para ilustrar algunos de sus trabajos discográficos:

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La fotografía que, sin quererlo, dio la vuelta al mundo

¿Cómo reaccionaríais si un día descubrieseis que una de vuestras fotografías ha sido utilizada alrededor del mundo en pintadas, carteles, camisetas, portadas y diseños de todo tipo sin vuestro consentimiento?

El documental “The Stolen Scream” cuenta la historia de Noam Galai, un fotógrafo que dos años después de haber colgado un autorretrato en Flickr se da cuenta de que éste ha estado siendo utilizado indiscriminadamente por todo el mundo sin su permiso.

Fotografías que han hecho historia

Nadie duda hoy de que la fotografía es uno de los medios de expresión más importantes del mundo en que vivimos. Desde su nacimiento oficial en 1839, la fotografía ha marcado nuestra historia y nos ha dejado imágenes que se han convertido en verdaderos iconos.

Durante los dos últimos años, el blog Iconic Photos se ha dedicado a analizar en detalle, dentro de su contexto histórico y cultural, todas esas fotografías que ya han pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo, desde la primera imagen permanente de la que se tiene constancia, de Nicéphore Niépce, hasta la reciente ganadora del certamen World Press Photo, de Jodi Bieber, pasando por clásicos tales como “Detrás de la estación Saint-Lazare” de Henri Cartier-Bresson, “El baño de Tomoko” de W. Eugene Smith o “Muchacha ofreciendo una flor a los soldados” de Marc Riboud, que encabeza esta entrada.

Música y fotografía (III)

Tras una breve pausa, retomo la serie “Música y fotografía”, dedicada a recopilar portadas de trabajos discográficos ilustradas con obras de fotógrafos de renombre. En esta ocasión, todas las fotografías tienen en común el hecho de haber sido tomadas antes del año 1950. Como en la entrada anterior, si hacéis clic en algunas de las portadas podréis escuchar los discos correspondientes en Spotify.

Empezamos con André Kertész, uno de los grandes fotógrafos del siglo XX. El grupo de rock progresivo Univers Zéro eligió una fotografía de un monje de la Abadía de la Grande Trappe velando un muerto tomada por Kertész en 1928 para ilustrar la portada de su EP “Crawling Wind”:

Continuamos con otro de los grandes del siglo pasado, Eugène Atget, figura de referencia en el desarrollo de la fotografía contemporánea. Los ya disueltos Galaxie 500 eligieron una fotografía realizada en el Parque de Bagatelle de París en 1910 para la portada de su disco de debut, “Today”:

Si hablamos de Atget, sería injusto no mencionar a su descubridor, Man Ray, uno de los máximos exponentes de la fotografía surrealista de los años veinte y treinta del siglo pasado. Los ex-Galaxie 500 Damon Krukowski y Naomi Yang eligieron la fotografía “Les Larmes” de 1932 para ilustrar la portada de su disco de debut, “More Sad Hits”:

Continuamos con otro ex-Galaxie 500, Dean Wareham, cuyo grupo, Luna, recurrió a la obra de Ted Croner, conocido principalmente por sus fotografías nocturnas del Nueva York de los años cuarenta y cincuenta, para ilustrar la portada de su tercer disco, “Penthouse”, y la de uno de sus singles, “Hedgehog/23 Minutes in Brussels”:

Esta última fotografía, titulada “Taxi, New York Night, 1947–48”, volvería a ser utilizada años más tarde en la portada del disco “Modern Times” de Bob Dylan:

Si hablamos de Nueva York no podemos olvidarnos del fotógrafo Arthur Fellig, más conocido como Weegee, el gran cronista de sucesos de la ciudad durante los años treinta y cuarenta. El saxofonista John Zorn eligió la conocida fotografía “Corpse With a Revolver, 1940” para ilustrar la portada del primer disco de uno de sus proyectos paralelos, Naked City, nombre inspirado en el título de un libro del propio Weegee:

El sello discográfico Engine Room Recordings escogió también una conocida fotografía de Weegee, “Two Offenders in the Paddy Wagon, 1942”, para ilustrar la portada del disco “Guilt By Association”, un recopilatorio de versiones de éxitos del pop realizadas por grupos de la escena independiente:

El fotógrafo neoyorquino también dirigió su mirada hacia los lugares de ocio de masas de la ciudad, como la playa de Coney Island, refugio de las clases populares. Un recorte de un fotografía tomada en esa playa en 1940 sirvió como portada para el disco “Listen Without Prejudice Vol. 1” del cantante George Michael:

Pasamos a hablar de la también neoyorquina Toni Frissell, destacada fotógrafa de moda de principios del siglo pasado, conocida sobre todo por ser de las primeras en trabajar en exteriores. Varios artistas, entre los que se encuentran el dúo formado por el pianista Bill Evans y el guitarrista Jim Hall, el compositor de música clásica Osvaldo Golijov, o los grupos de rock This Ascension y The Beauvilles, utilizaron una de sus fotografías, con virados ligeramente distintos, para ilustrar algunos de sus trabajos discográficos:

Nos detenemos ahora en la obra de Léon Gimpel, ferviente adepto del autocromo, el procedimiento fotográfico en color patentado en 1903 por los hermanos Lumière. El grupo de folk Beirut eligió una fotografía realizada en 1930 para la portada de su segundo disco, “The Flying Club Cup”:

Acabo esta entrada hablando de un suceso que forma parte de nuestro imaginario colectivo gracias a la fotografía, la explosión del dirigible LZ 129 Hindenburg en 1937. Se hicieron muchas fotografías de la catástrofe, pero la única que ha pasado a la historia es la que realizó el fotógrafo Sam Shere. Tres décadas más tarde, un recorte de esta fotografía serviría como portada para el disco de debut de los míticos Led Zeppelin:

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