Un lugar fuera del devenir

Ciertamente hay algo de periferia, de margen de época en las mesas de los Cafés, especialmente aquellas donde el desplazamiento se refiere no solamente a la ciudad, sino a la continuidad de los hechos y los días. Refugiados de la ciudad, a resguardo de los acontecimientos, ciertos individuos parecen buscar un lugar fuera del devenir, un lugar donde reunir las energías suficientes para el regreso a la vida desde la vida. Pero es importante que el Café sea interrupción, y no permanencia absoluta. Un refugio perdurable se convierte en destierro, o en exilio.

– Antoni Martí Monterde, “Poética del Café”

Perseverancia

Bueno, lo que escribo actualmente quizás no lo publicaría nadie en España si yo fuera un autor joven. Si se publica, e incluso tiene lectores, es porque hay detrás una larga trayectoria. Tuve que hacer todo lo que he hecho para escribir lo que quiero. Durante quince años hice la travesía del desierto: nadie quería saber nada de lo que hacía, ni era leído, ni entendido, ni interesaba. Pero hubo un momento en que se empezó a comprender. Había nacido un lector nuevo, el lector de libros de Vila-Matas. Y yo creo que se escribe para crear un lector distinto.

– Enrique Vila-Matas

Magia y mito

Jim Goldberg

Jim Goldberg

La mayoría de las fotografías existen para informar, documentar, ilustrar: sencillamente para mostrar y contar. Somos capaces de comprender la mayoría de ellas de forma instantánea: parece que su comprensión no exija más habilidad que la de abrir los ojos y mirar. De hecho, cuando vemos fotografías, generalmente no somos conscientes de estar mirando una representación y nos colocamos en la posición del fotógrafo que mira directamente a la escena que se desarrolla delante del objetivo de la cámara. Esta es la magia (y el mito) de la fotografía: es un medio que nos seduce, que nos hace olvidar que se trata de un medio y nos induce a pensar que es un conducto directo hacia la realidad.

– Richard Salkeld, “Cómo leer una fotografía”

Integrismes diversos

Mira que arriba a ser repetitiu i avorrit el debat obert analògic vs digital. Que si el rodet o el píxel. Que si anar a poc a poc o amb presses. Integrismes diversos, festivals i grups de Facebook d’uns i altres. Seminaris i cursos i gurus. Que si això és millor i els altres no en teniu ni puta idea de fotografia. Sincerament… sou una colla de pesats!!!

Jordi V. Pou

Memoria

Fotografiamos para recordar, se fotografía a los seres queridos para salvar el recuerdo, para luchar contra su desaparición. Sabemos que nuestra memoria es débil, que interpreta, que escoge y que se acompaña de vacíos importantes, voluntarios o involuntarios, y por eso queremos confiar a la fotografía el trabajo sucio de mantenerla viva. Quizás es una empresa vana, porque, al fin y al cabo ¿se puede llegar a conocer realmente algo mediante la fotografía, o sólo se obtiene una simple apariencia del conocimiento? Podría ser que, inconscientemente, estuviéramos construyendo el gran edificio de nuestra memoria sólo con el trazado borroso que un día quedó de nosotros en una placa fotográfica.

Y es que las fotografías no podrán sustituir nunca a la memoria. Incluso es posible que nos retengan absurdamente a su lado y no nos dejen fluir por el pasado con más libertad. Las fotografías no hablan, no pueden hablar, y esto es más doloroso cuanto más melancólica es la evocación de quien aparece en ellas, alguien que ya ha desaparecido, por ejemplo, y la presencia fotográfica del cual va colonizando y contaminando el resto de recuerdos de manera lenta y poderosa. Por eso creo que Jean Paulhan tenía razón cuando escribió: “hay que advertir desde ahora a nuestros nietos que no tenemos nada que ver con las tristes imágenes que conservarán de nosotros”.

– Clemente Bernad, “Diarios íntimos”

Sobra ruido

Respecto a qué falta o qué sobra en el entorno fotográfico. Creo que sobran muchas cosas,… y entre ellas están los egos de la fotografía, esa compulsión hacia el reconocimiento en los que empiezan, a ser un talento emergente, recibir aplausos, el afán de medrar, a veces desmedido y a mayor gloria de fatuos egos y narcisos, en aquellos que han conseguido un reconocimiento o una fama. Sobran los aplausos en la fotografía, pero sobre todo el deseo ávido de conseguirlos. Sobra ruido.

– Óscar Molina, Sales de plata

El infierno

El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.

– Italo Calvino, “Las ciudades invisibles”