Alvaro Acevedo: Asleep 5:59

Hace unas semanas descubrí, a través de Facebook, un interesante trabajo titulado “Asleep 5:59” realizado por el fotógrafo Alvaro Acevedo. Durante los últimos meses, Acevedo ha estado trabajando en una serie de retratos en blanco y negro de pasajeros dormidos en los vagones del metro de Barcelona. La peculiaridad del proyecto reside en el hecho de que todas las fotografías han sido tomadas entre las 4 y las 8 de la mañana, ese período de tiempo en el que los que van a trabajar y los que vuelven de fiesta se cruzan.

El proyecto incluye un curioso vídeo grabado íntegramente en un tren de la línea 4 el pasado mes de abril en el que podemos ver las curiosas reacciones de algunos de estos pasajeros entregados a los brazos de Morfeo.

Según explica Alvaro, el proyecto sigue en marcha y podemos seguir su desarrollo a través de Twitter. Estaremos atentos.

Martynka Wawrzyniak: Kids

La serie “Kids” de la fotógrafa Martynka Wawrzyniak nos demuestra que, a veces, los niños pueden dar muuucho miedo. Según explica Wawrzyniak, la intención de este proyecto, que sigue en curso, es sacar a la luz el lado más oscuro de estas inocentes criaturas mostrando algún rasgo del adulto en el que, en un futuro, se convertirán.

El proyecto incluye un curioso vídeo, titulado “Me”, en el que cuatro de los niños retratados responden a preguntas como ¿Qué te pone triste? ¿Cómo te imaginas de mayor? o ¿Quién es Dios?

Daniel Lagartofernández: Héroes Anónimos

El Centre d’Informació i Recursos per a les Dones de Barcelona acogió durante los pasados meses de abril y de mayo una interesante exposición del artista Daniel Lagartofernández. La muestra, titulada “(13)25. Al principio fue la palabra”, recogía los retratos, en forma de trípticos verticales, de trece mujeres que están trabajando activamente por la consecución de la paz en Oriente Medio.

Siguiendo un planteamiento similar, el proyecto “Héroes Anónimos” presenta a diez personas que están luchando contra una de las enfermedades más crueles de nuestro tiempo: el cáncer.

Los retratos de los protagonistas se presentan, al igual que en “(13)25. Al principio fue la palabra”, en forma de tríptico vertical, dividiendo al cuerpo en tres partes: cabeza, torso y pies. La fotografía de la cabeza está fuera de foco. Según el autor, este desenfoque pretende simbolizar esa “tierra de nadie” donde se encuentra el paciente: en medio del tratamiento, con esperanzas de curación pero sin garantías totales de éxito. La fotografía del torso incluye a los que acompañan al paciente el día de la administración de la quimioterapia: gente querida que no está lejos, que muchas veces sufre en silencio y que siempre está atenta a cualquier caída de nuestro protagonista en el camino agreste de la curación. La imagen de los pies está tomada en aquel lugar donde el paciente le gusta estar cuando desea relajarse… o encontrarse. Al tríptico le acompaña un retrato del enfermo en ese lugar de paz, con actitud serena, y unas palabras donde explica el porqué ha accedido a participar en el proyecto, y sus impresiones sobre la enfermedad, y la reacción a la misma de sus allegados.

Con este proyecto, Lagartofernández, que sufrió un cáncer en sus propias carnes, desea romper el silencio creado por el miedo a la enfermedad y la muerte a través de los valientes y conmovedores testimonios de personas que son, sin ser conscientes de ello, héroes y heroínas anónimos.

Christian Chaize: Praia Piquinia

Durante un periodo de cinco años, el fotógrafo Christian Chaize visitó regularmente una pequeña playa del sur de Portugal para crear las imágenes que forman parte de la serie “Praia Piquinia”. Tomadas siempre desde el mismo punto elevado, las fotografías de Chaize nos muestran los cambios que se van produciendo en este idílico lugar a lo largo del tiempo. A diferencia de trabajos similares realizados por autores como Massimo Vitali o Richard Misrach, “Praia Piquinia” es más una reflexión sobre el paso del tiempo que un estudio acerca de la playa misma y sus habitantes.

Stephen Tamiesie: The Salton Sea

Al suroeste de los Estados Unidos, en medio del desierto en el estado de California, se encuentra el Mar de Salton, un lago salado y endorreico formado en 1905 tras la ruptura accidental de un dique del río Colorado. Destino turístico de primer orden durante los años 50 y 60, entró en decadencia hasta su abandono total a mediados de la década de los 70 tras una serie de fuertes tormentas tropicales que inundaron la zona y llevaron a la bancarrota a un gran número de inversores. A estos fenómenos naturales se sumaron otros de diferente índole, como el aumento desmesurado de la concentración de sal en el agua, actualmente un 25% más elevada que la del océano Pacífico, y la ingente cantidad de vertidos tóxicos que industrias, agricultores y ciudades abocaban al lago, que provocaron la muerte de millones de peces.

Conocido en su día como la Riviera californiana, el Mar de Salton es actualmente uno de los mayores desastres ecológicos de la historia de los Estados Unidos. A pesar de todo, algunos habitantes, aferrados a un pasado que se fue para siempre, se resisten a marcharse del lugar. El fotógrafo Stephen Tamiesie nos enseña los restos de un sueño que se convirtió en pesadilla en su serie “The Salton Sea”.

Christina Seely: Lux

Junto con la industrialización y urbanización del territorio, el fenómeno de la contaminación lumínica ha ido creciendo exponencialmente en los últimos años, hasta convertirse en un problema real y de dimensiones todavía desconocidas.

Técnicamente, se entiende por contaminación lumínica la dispersión por la atmósfera de los excedentes de luz que se producen principalmente en las grandes áreas urbanas, habitualmente debida a una mala gestión de los sistemas de alumbrado.


En los últimos cuatro años, la fotógrafa Christina Seely se ha dedicado a visitar con su cámara de gran formato las 43 urbes más iluminadas del planeta utilizando el mapa nocturno de la Tierra de la NASA como guía. El resultado es “Lux”, una serie fotográfica que analiza el impacto medioambiental de la contaminación lumínica en el mundo industrializado.

Peter Funch: Babel Tales

A primera vista, las imágenes de la serie “Babel Tales” del fotógrafo Peter Funch parecen simples instantáneas tomadas en las calles de Nueva York. Sin embargo, una mirada más atenta pone en evidencia una clara manipulación de la realidad por parte del autor.

Durante varios días, Funch se dedicó a hacer miles de fotografías desde puntos concretos en las calles del distrito de Manhattan con la intención de crear luego elaborados e ingeniosos fotomontajes a partir de ellas. El resultado es una colección de instantes surrealistas que juegan con las convenciones de lo que todos entendemos por fotografía urbana.

Jonathan Smith: The Bridge Project

Tanto se ha visto, oído y leído de la ciudad de Nueva York que poco más se puede contar sin caer en la repetición. Hay imágenes que ya son parte del imaginario colectivo de todo el mundo, como sus impresionantes rascacielos, sus grandes avenidas y, por supuesto, sus espectaculares puentes.

El fotógrafo Jonathan Smith ha dedicado los últimos años de su vida a fotografiar los puentes de esta ciudad. Desde los más imponentes y conocidos, como el de Brooklyn o el de Manhattan, hasta los más humildes y desconocidos. El resultado es “The Bridge Project”, una serie que documenta el impacto de estas monumentales estructuras sobre la geografía urbana de Nueva York.

Julio Grinblatt: El hombre frente a su torta de cumpleaños

En todo cumpleaños que se precie nunca puede faltar el tradicional pastel. El origen del mismo se remonta a una tradición de la antigua Grecia, que permaneció en vigencia muy poco tiempo. Al llegar la Edad Media, esta costumbre reapareció entre los campesinos alemanes, quienes obsequiaban a sus hijos desde que se despertaban el día de su aniversario con un pastel con el número de velas correspondiente a los años que cumplían, y una vela más que simbolizaba la luz de su vida. Al final de la jornada, los niños tenían que apagarlas de un soplo y pedir un deseo mientras efectuaban este ritual.

En su serie “El hombre frente a su torta de cumpleaños”, el fotógrafo argentino Julio Grinblatt intenta captar el emotivo instante previo al soplo de las velas del pastel de cumpleaños. Ese momento íntimo, que apenas dura unos segundos, en el que el cumpleañero quizá piensa un deseo o recuerda el transcurrir de su vida.