Etc…

Trazando la ciudad

traces

Tras varios meses de trabajo, mañana jueves 8 de mayo a las 19h se inaugura la exposición “Traces” en la galería Tagomago, situada en el número 6 de la calle Santa Teresa en el barrio de Gracia de Barcelona.

“Traces” es un proyecto colectivo para experimentar el concepto de “deriva” propuesto por el filósofo Guy Debord y verificar su capacidad para documentar un espacio urbano desde distintas perspectivas con una metodología común, creando un mapa psicogeográfico de la ciudad.

Partiendo de esta premisa, el 7 de diciembre de 2013 Pedro Arroyo, Marcelo Aurelio, Olga Balibrea, Francisco Navamuel, Fran Simó, Ester Villaescusa y un servidor fotografiamos Barcelona guiados por la intuición. El punto de partida de cada autor se escogió por sorteo. Al terminar el recorrido, ese mismo día cada fotógrafo entregó 100 fotos para que otro autor, también elegido por sorteo, realizara una edición de 21 fotografías.

Aunque al principio tenía mis dudas sobre el proyecto, estoy muy contento con el resultado. Gracias al trabajo de mis compañeros de aventura, la colaboración de amigos y la confianza del galerista Vicenç Boned, que nos ha dejado total libertad para hacer y deshacer a nuestro antojo, lo que hace unos meses era sólo una idea es hoy una realidad en forma de instalación, colección de libritos autoeditados y app para iPad e iPhone.

Memoria

Fotografiamos para recordar, se fotografía a los seres queridos para salvar el recuerdo, para luchar contra su desaparición. Sabemos que nuestra memoria es débil, que interpreta, que escoge y que se acompaña de vacíos importantes, voluntarios o involuntarios, y por eso queremos confiar a la fotografía el trabajo sucio de mantenerla viva. Quizás es una empresa vana, porque, al fin y al cabo ¿se puede llegar a conocer realmente algo mediante la fotografía, o sólo se obtiene una simple apariencia del conocimiento? Podría ser que, inconscientemente, estuviéramos construyendo el gran edificio de nuestra memoria sólo con el trazado borroso que un día quedó de nosotros en una placa fotográfica.

Y es que las fotografías no podrán sustituir nunca a la memoria. Incluso es posible que nos retengan absurdamente a su lado y no nos dejen fluir por el pasado con más libertad. Las fotografías no hablan, no pueden hablar, y esto es más doloroso cuanto más melancólica es la evocación de quien aparece en ellas, alguien que ya ha desaparecido, por ejemplo, y la presencia fotográfica del cual va colonizando y contaminando el resto de recuerdos de manera lenta y poderosa. Por eso creo que Jean Paulhan tenía razón cuando escribió: “hay que advertir desde ahora a nuestros nietos que no tenemos nada que ver con las tristes imágenes que conservarán de nosotros”.

– Clemente Bernad, “Diarios íntimos”

¡El Photobook Club Barcelona estrena web!

Ya han pasado más de dos años desde que echó a andar el PhotoBook Club Barcelona, un encuentro abierto impulsado por el fotógrafo Jon Uriarte cuyo objetivo es reunir periódicamente a los amantes de los libros de fotografía para mirarlos, analizarlos, criticarlos, compartirlos y disfrutarlos.

Ayer domingo 26 de enero se celebró la decimosegunda sesión del Photobook Club Barcelona en el estudio de la diseñadora Inés Casals. Esta sesión supuso un punto y aparte en la corta historia del club. Jon dejó la organización y coordinación del mismo en las manos de un equipo formado por los fotógrafos Carlos Pericás, Lea Tyrallová, Paco Navamuel y un servidor.

Uno de los primeros proyectos que hemos puesto en marcha es una web que, entre otras cosas, reúne (casi) todos los libros que la gente ha llevado en las sesiones realizadas hasta el momento. Yo mismo me he encargado de desarrollarla basándome en la imagen gráfica ideada por Salva López y el trabajo que hice para Have a Nice Book hace un tiempo.

Nuestra idea es ir llenando la web de contenido y así no estar atados exclusivamente a Facebook, la plataforma que hasta ahora se ha usado para difundir todas las actividades del club.

Sobra ruido

Respecto a qué falta o qué sobra en el entorno fotográfico. Creo que sobran muchas cosas,… y entre ellas están los egos de la fotografía, esa compulsión hacia el reconocimiento en los que empiezan, a ser un talento emergente, recibir aplausos, el afán de medrar, a veces desmedido y a mayor gloria de fatuos egos y narcisos, en aquellos que han conseguido un reconocimiento o una fama. Sobran los aplausos en la fotografía, pero sobre todo el deseo ávido de conseguirlos. Sobra ruido.

– Óscar Molina, Sales de plata

Visitors, el retorno de Godfrey Reggio

Tras muchísimos años de espera, en el 2011 se estrenó al fin “Samsara”, la secuela de la aclamada película no narrativa “Baraka”, escrita y dirigida por Ron Fricke. Ahora, después de años de inactividad, el director Godfrey Reggio, con quien Fricke trabajó en “Koyaanisqatsi”, una de las obras pioneras del cine no narrativo, vuelve a la actualidad con un nuevo film, “Visitors”.

Por ahora sólo se sabe que esta nueva película será en blanco y negro y que el compositor Philip Glass, que ya colaboró con Reggio en “Koyaanisqatsi” y en sus secuelas “Powaqqatsi” y “Naqoyqatsi”, se encargará de su banda sonora. A juzgar por el trailer, “Visitors” parece seguir a nivel formal el patrón establecido por “Koyaanisqatsi” y sus sucesoras. Esperemos que, a diferencia de “Samsara”, este film sí se estrene en salas en nuestro país. Este tipo de películas merecen ser vistas en la gran pantalla.

El infierno

El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.

– Italo Calvino, “Las ciudades invisibles”

Instrucciones para ganar World Press Photo

Si revisamos someramente los archivos de World Press Photo nos podemos dar cuenta de que existen ciertas constantes tanto en los temas como en las fórmulas de composición, es decir, existe una estética periodística específica o cuando menos una estética worldpressphotosiana. Cuando una imagen se convierte en ícono fotoperiodístico los fotógrafos quedan “sensibilizados” ante esos tópicos estéticos porque saben que eso vende, lo cual genera composiciones similares ad infinitum. Y los jurados, por su parte, las premian una y otra vez.

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