I often wonder about the true benefits of exposure on the internet. I remember talking to a friend who had a project that was picked up all over the place, including mainstream websites. I asked them if they received any calls or jobs because of the exposure. They said no. Then again, they didn’t exactly take a proactive approach either.
The internet is a pretty awesome and powerful tool for distributing photography and building connections, but I also think we sometimes overestimate the true value we’re creating. Look no further than the first internet bubble for a prime example. There are some that say we’re in another internet bubble right now, one that’s driven by over valuing social media.
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The Dreams and Delusions of Photographers
Money and Art, Art and Money
Yesterday, Michael Schmidt, a renowned German photographer (who, amongst other things, was instrumental in bringing a lot of US photographers to Germany), spoke to a group of students I am on the road with (as part of the Hartford Photo MFA program). Amongst the many things that he said he noted that today most photographers seemed to be thinking about their careers (gallery shows) first and about their photography second. He argued that was the wrong approach. Schmidt said that one’s career should merely be a by-product. What really mattered was the work.
(…)
Make no mistake, I’m not saying photographers shouldn’t strive for a gallery show. But I’m with Schmidt, what truly matters are the images. Isn’t there something incredibly rewarding about producing a great image every now and then, out of one’s own, very personal engagement with this world? Why would one want see that as less important than whether the results of those truly precious moments (that, let’s face it, also come with a lot of hard work) are packaged appropriately for commerce?
Cuando el sabio señala la Luna el necio mira el dedo
La fotografía de Kevin Carter y la niña y los buitres tenía que haber servido para poner fin a las hambrunas en Sudán y en muchos países afectados por ese drama. En cambio, las hambrunas han continuado. Por su parte, el fotógrafo, que en paz descanse, ha sido crucificado en muchas ocasiones como si él fuera responsable del hambre de esa niña (y de los miles de personas que allí murieron) y de salvar a la humanidad. Su trabajo generó más debate que nuestra pasividad permanente y nuestras dificultades por protestar por situaciones injustas alejadas de nuestras vidas.
Gervasio Sánchez
¿Volumen + Valor = Calidad?
Si hay algo que parece molestar a todo aficionado a la fotografía es no poder lucir su equipo. La cámara y sus objetivos, cuanto más grandes son, con más orgullo se lucen. Y un viaje no deja de ser el escaparate ideal para ver y ser visto. El corolario vendría a ser más o menos el siguiente: si el percentil de miradas hacia tu equipo es menor al percentil de miradas que diriges tú a los equipos de otros, entonces todavía tienes que seguir invirtiendo para mejorar tu equipo. De lo contrario, te puedes relajar en el gasto y presumir de él durante, al menos, otros seis meses. Otra cosa es ya que sepas hacer fotos con él pero eso da un poco igual porque tampoco vas a ir enseñándolas por ahí. Pero, a lo que vamos… ¿Realmente tiene sentido fuera de lucir cámara y objetivos cargar con todo nuestro equipo de gala en un viaje?
Información y espectáculo
La información en nuestros días no puede ser seria, porque, si se empeña en serlo, desaparece o, en el mejor de los casos, se condena a las catacumbas. La inmensa mayoría de esa minoría que se interesa todavía por saber qué ocurre diariamente en los ámbitos políticos, económicos, sociales y culturales en el mundo, no quiere aburrirse leyendo, oyendo o viendo sesudos análisis ni complejas consideraciones, llenas de matices, sino entretenerse, pasar un rato ameno, que lo redima de la coyunda, las frustraciones y trajines del día. No es casual que un periódico como Le Monde, en Francia, que era uno de los periódicos más serios y respetables de Europa, haya estado varias veces, en los últimos años, a las puertas de la bancarrota. Se ha salvado recientemente una vez más, pero quién sabe por cuánto tiempo, a menos que se resigne a dar más espacio a la noticia-diversión, la noticia-chisme, la noticia-frivolidad, la noticia-escándalo, que han ido colonizando de manera sistemática a todos los grandes medios de comunicación, tanto del primer como del tercer mundo, sin excepciones. Para tener derecho a la existencia y a prosperar los medios ahora no deben dar noticias sino ofrecer espectáculos, informaciones que por su color, humor, carácter tremendista, insólito, subido de tono, se parezcan a los reality shows, donde verdad y mentira se confunden igual que en la ficción.
En familia
Mi recomendación para todos aquellos que durante estas fiestas hagan fotos es que no caigan en la trampa habitual de preparar las tomas. La mayoría de álbumes familiares son un instrumento de propaganda, todo el mundo sale perfecto y sonriendo; creamos una mentira sobre nosotros mismos. Si estos días hacéis una foto a alguien, pedidle que no sonría. Conseguiréis un retrato mucho más digno e interesante, y no parecerá la típica foto de álbum familiar.
Maneras de mirar
Estamos acostumbrados a la mirada directa en la fotografía de reportaje porque la mayoría se hace para los periódicos y las revistas, y deben ser próximas y contundentes. Perfecto para su contexto, pero no es la única manera de mirar.
The photograph as an object
As we’re moving more and more into the digital world, we are losing our sense of the photograph as an object. You might argue that, well, there will be digital devices that you will use. But that’s not quite the same, is it? In fact, if you think that the experience of looking at a photograph on an iPad, say, is the same as holding an actual photograph, especially an old studio portrait, then you might just have no idea what I’m talking about.
La curiosidad
Siempre he creído que la curiosidad es uno de los rasgos humanos más infravalorados. Muchísima gente pierde esta cualidad, y la pierde a una edad muy temprana. Es como si su capacidad para absorber como una esponja todo lo que les rodea desapareciera de la noche a la mañana. Desde mi punto de vista, existe un estigma asociado a la curiosidad, como si ésta fuera un signo de inmadurez. En cierto modo es verdad, porque la curiosidad es un rasgo característico de la infancia, una etapa de la vida en la que uno es ingenuo e inocente. Si lo pensamos bien, ser curioso significa admitir nuestra propia ignorancia, y esto no está muy bien visto.
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