
Habitualmente, las hojas de contactos son para un fotógrafo lo que los bocetos para un pintor, simples croquis de trabajo. Éste no es el caso del fotógrafo Thomas Kellner, para el que las hojas de contacto son la obra misma.
Utilizando un lenguaje muy personal inspirado en el trabajo de pintores cubistas como Robert Delaunay, Kellner deconstruye y reconstruye los iconos arquitectónicos más emblemáticos de las principales ciudades del mundo a partir de múltiples disparos, momentos y puntos de vista. El resultado son fotografías caleidoscópicas en las que podemos ver edificios que parecen estar a punto de desmoronarse, como metáforas de la fragilidad del mundo actual.
El método que utiliza Kellner para crear sus obras es extremadamente riguroso desde la etapa inicial, en la que realiza un storyboard con pequeños cuadros donde registra cada detalle de los edificios a fotografiar e indica el ángulo y el movimiento que hará posteriormente con su cámara. Después de esta larga preparación empieza a exponer los negativos cuadro por cuadro. El resultado no es un collage. Lo que vemos en sus obras finales es todo el proceso de trabajo de principio a fin.
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A este hace tiempo que le conozco, rollo Hockney o leogeo pero a lo bestia. Tuve un libro suyo entre las manos y luego siempre me arrepentí de no haberlo pillado…