Barcelones Amagades en Can Basté

La muestra colectiva “Barcelones Amagades”, en la que participo con mi proyecto “Urgell cantonada Borrell”, sigue su periplo y el próximo jueves 9 de marzo a las 20h se inaugura en el Centre Cívic Can Basté. En esta ocasión y si no hay ningún impedimento, colgaré todas las fotos del proyecto con un montaje diferente al de la sala Espai 30.

La exposición reúne, además de mis fotos, los trabajos de Jordi Boixareu, Josep Maria Garcia, Albert Such, Valentín Viñas, Felix Muñoz, Vicens Artola, Laura Pina, Antonio Limpo, Enric Manonelles y Patricia Vílchez.

Inauguración de la exposición Barcelones Amagades

Gracias a todos/as los/as que os habéis acercado esta tarde hasta el Espai 30 para ver la exposición “Barcelones Amagades” del colectivo PhotoEspai30, en la que participo con una parte de mi trabajo “Urgell cantonada Borrell”. Si no habéis podido ir y os interesa el tema, la muestra se puede visitar todos los días laborables de 17 a 21h hasta el 3 de marzo. A mediados de marzo llevaremos esta misma exposición a la Sala Cava del Centro Cívico Can Basté, donde tengo pensado hacer un montaje diferente (y más molón) al actual (si me dejan, claro!).

Barcelones Amagades

El próximo viernes 17 de febrero a las 19h se inaugura la exposición “Barcelones Amagades” en el Espai 30, espacio situado en el barrio de La Sagrera. Se trata de un proyecto colectivo inspirado en la pluralidad de paisajes de la ciudad de Barcelona. Yo colgaré una parte de mi proyecto “Urgell cantonada Borrell”.

La exposición reúne, además de mis fotos, los trabajos de Jordi Boixareu, Josep Maria Garcia, Albert Such, Valentín Viñas, Felix Muñoz, Vicens Artola, Laura Pina, Antonio Limpo, Enric Manonelles y Patricia Vílchez.

En paz

Sólo sé que de repente me empecé a ver rodeado de personas que se decían amigas mías y que, no contentas con eso, pretendían decirme lo que tenía que hacer, y a qué sitios debía ir y a cuáles no, y hasta cómo tenía que pintar. Y eso que yo a nadie le había pedido consejo. Al contrario, lo único que yo pedía era que me dejaran vivir y pintar en paz.

Pero les daba lo mismo todo. Con una disculpa u otra, se presentaban en mi casa a cualquier hora o me llamaban continuamente proponiéndome los más diversos asuntos y las ideas más insospechadas. Ideas que, por supuesto, yo debía aceptar sin discutir o, como mucho, hacerlo, pero participando en ellas. Cosa que hacía algunas veces, más que nada por quitarme de encima a sus mentores, pero que sólo me servía para que éstos se creyeran con mayor autoridad para involucrarme en su siguiente idea o negocio.

– Julio Llamazares, “El cielo de Madrid”

Bostik Visions en el Pati Llimona

El Pati Llimona inaugura el próximo jueves 19 de enero a las 19:30h una versión abreviada de la expo colectiva en la que participé el año pasado en la Nau Bostik, un proyecto inspirado en esta antigua fábrica del barrio de La Sagrera que hace un par de años inició un proceso de transformación bajo la gestión del arquitecto y fotógrafo Xavier Basiana. La muestra se podrá ver hasta el 18 de febrero.

En esta ocasión, la exposición reúne, además de mis fotos, los trabajos de Xavier Basiana, Jordi Boixareu, Josep Maria Garcia & Jordi Cerdà, Meri Farnell, Cristina Raso Boluda, José Luis Sánchez, Guilhem Senges, Albert Such & Ricard Such, Agustí Tentesion, Valentín Viñas y Enric Manonelles.

El infierno

A mí me pasaba igual, pero por causas muy diferentes. Por carácter, sobre todo, pero también por ese temor que me acompaña desde pequeño a defraudar a la gente que, por la razón que sea, se te acerca, a ti o a tu obra, aparentemente con admiración. Aunque eso no es siempre así. Hay veces en que, al contrario, su aparente admiración esconde otras intenciones, no siempre reconocibles o confesables en alta voz. Cosa que me desconcierta mucho y que me llena de desazón cuando ocurre, pero que me descorazonaba aún más cuando comencé a moverme por aquel mundo que Cuesta y Suso consideraban, cada uno por razones diferentes, el infierno, pero que para mí tenía aún todo el atractivo de los lugares desconocidos y de los mundos cerrados que no están al alcance de cualquiera. Si bien que mediatizado por el temor que, al mismo tiempo, me producía.

El atractivo se desvaneció muy pronto. Tan pronto como lo conocí por dentro y confirmé todas mis sospechas; unas sospechas alimentadas a lo largo de muchos años de imaginarlo y de criticarlo y que contrastaba ahora con la realidad. Y eso que, desde el primer momento, parecía que todos se habían confabulado para hacerme sentir uno más en él.

Pero en ningún momento pudieron conseguirlo. Por más que lo intentaron unos y otros, desde la propia Corine, que ahora me trataba como antaño a Pepe Rubio y a Alvarado y me invitaba a todas sus fiestas, incluso a las más privadas, al último de los críticos, yo nunca me sentí bien entre ellos ni partícipe de aquel mundo del que, en teoría al menos, había entrado ya a formar parte. Al contrario, cuanto más lo conocía, más fuera de él me sentía, pese a que, por educación o miedo, disimulara mis sentimientos.

– Julio Llamazares, “El cielo de Madrid”

El coleccionista de paradas de churros

El año nuevo me regala un pequeño artículo en la edición digital del diario La Vanguardia sobre mi trabajo de las paradas de churros barcelonesas firmado por la periodista Meritxell M. Pauné, una de las principales culpables de que este proyecto sea algo más que una idea, gracias a un artículo que escribió hace un par de años en ese mismo periódico sobre la progresiva desaparición de estos populares establecimientos de la ciudad.

Moltes gràcies, Meritxell!!!