Mundos en miniatura (V)

Tras un largo descanso, retomo la serie de entradas “Mundos en miniatura”, dedicada a hablar de artistas que crean puestas en escena con miniaturas. Hasta el momento, he hablado de autores que consideran estas construcciones como obras efímeras creadas únicamente para ser fotografiadas. Pero, como indicaba en la primera entrada, también existen aquellos que consideran estas construcciones como la obra final y que utilizan la fotografía como mero registro de la existencia de las mismas. De estos últimos nos ocuparemos en esta entrada.

Uno de los referentes en esta disciplina es la artista visual Liliana Porter. Su obra abarca una amplia variedad de técnicas que van desde el grabado, hasta el trabajo sobre lienzo, pasando por la fotografía, el vídeo o la instalación. En los ochenta Porter empieza a incluir en sus trabajos diminutas figuras que consigue en mercadillos y casas de antigüedades, un elenco de personajes que protago­nizan pequeñas puestas en escena, entre las que destacan las que presentan a individuos solitarios enfrentados a espacios inmensos o a tareas inabarcables.

Liliana Porter

Otro referente es la pareja de artistas integrada por Walter Martin y Paloma Muñoz. En su trabajo “Travelers”, Martin y Muñoz subvierten la imagen inocente de los tradicionales globos de nieve. Idílicas a primera vista, las escenas con miniaturas de “Travelers” muestran, si nos acercamos a ellas, el lado oscuro de la vida.

Walter Martin y Paloma Muñoz

Si en el trabajo de Martin y Muñoz la maldad se intuía, en el de los hermanos Jake y Dinos Chapman se manifiesta en su máxima expresión. “Fucking Hell” es un conjunto de nueve vitrinas dispuestas en forma de esvástica que contienen una representación del infierno nazi con referencias históricas, religiosas y fantásticas. Los Chapman tardaron tres años en terminar esta obra, sucesora de “Hell”, que irónicamente fue destruida en un incendio que en 2004 arrasó el almacén del coleccionista Charles Saatchi.

Jake y Dinos Chapman

Mucho más pequeñas son las vitrinas que utiliza la artista Lisa Swerling en su trabajo “Glass Cathedrals”. Según cuenta Swerling, esta obra está inspirada en la novela “Oscar y Lucinda” de Peter Carey, en la que los dos protagonistas se embarcan en la compleja misión de transportar una iglesia de vidrio de tamaño natural a través del inhóspito paisaje australiano. Durante el viaje, una libélula queda atrapada dentro de la catedral e, incapaz de comprender qué es un cristal, intenta una y otra vez escapar a través de éste.

Lisa Swerling

El escultor Thomas Doyle también encierra en campanas de cristal sus surrealistas escenas con miniaturas que parecen estar suspendidas en el tiempo. A pesar de verse envueltos en situaciones que se escapan a la razón, los personajes que pueblan los mundos de Doyle intentan seguir con sus vidas.

Thomas Doyle

A diferencia de la mayoría de artistas mencionados hasta el momento, que utilizan todo tipo de envases de cristal como parte de sus obras, la artista Kendal Murray recurre a otros objetos tales como teteras, monederos, libros o espejos compactos para construir sus narraciones con miniaturas.

Kendal Murray

Cierra esta entrada Daniel Dorall, un arquitecto obsesionado por las características formales de los laberintos. Inspiradas por las retícula urbana de su ciudad de acogida, Melbourne, las laberínticas construcciones hechas con cartón y espuma de Dorall pueden interpretarse como una metáfora de la naturaleza claustrofóbica de las ciudades modernas.

Daniel Dorall

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Una reflexión sobre “Mundos en miniatura (V)

  1. Soy un fotografo aficionado la fotografia en miniatura y me gustaria saber donde podria adquirir los muñecos con forma humana.Un saludo

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