Mundos en miniatura (IV)

La fascinación por el cuerpo humano ha sido una constante durante toda la historia del arte. Desde la prehistoria hasta nuestros días, son muchos los artistas que han recurrido a la figura humana como vehículo expresivo. En esta nueva entrada de la serie “Mundos en miniatura” haré un repaso al trabajo de varios autores que utilizan el cuerpo humano como soporte para elaborar sus escenografías con miniaturas.

A mediados de la década de los setenta, Allan Teger, por aquel entonces profesor de psicología en la Universidad de Pennsylvania, empezó a interesarse por las incipientes teorías sobre realidades múltiples. En 1976, empezó a trabajar en su serie “Bodyscapes”, decidido a demostrar, dentro del marco del arte, la hipótesis que sugería que varias realidades podían existir simultáneamente.

Siempre a contraluz y en blanco y negro, las imágenes de Teger pueden ser vistas, al mismo tiempo, como paisajes y como cuerpos. En el mundo de Teger, varias embarcaciones navegan por las curvas de una espalda, un grupo de alpinistas intenta escalar un pecho y un ombligo se transforma en una piscina.

Allan Teger

Del blanco y negro más riguroso pasamos al color más vivo. A principios de los años ochenta, Ciuco Gutiérrez irrumpe en el ámbito artístico español con una fotografía construida llena de referencias al mundo del cómic, del cine y de la publicidad. Desde entonces su trabajo ha girado en torno a la escenificación de espacios y situaciones que tienen una clara relación con la estética pop y el surrealismo.

Aunque la figura femenina ya estaba presente en su trabajo “Sueños”, es en “Un lugar donde vivir (estar)” cuando ésta se convierte en protagonista, adquiriendo el carácter metafórico de la madre tierra, ese lugar, parafraseando el título de la serie, donde los personajes (y objetos) de plástico viven (y están).

Ciuco Gutiérrez

El color es también uno de los pilares en el que se sostiene el trabajo del fotógrafo de moda Georg Wendt. En las imágenes de Wendt podemos ver a un grupo de pintores dejando temporalmente de lado su trabajo habitual para ponerse a “maquillar” con sus brochas los rostros de varias modelos.

Georg Wendt

Cierra esta entrada el fotógrafo Vincent Bousserez. Según cuenta el propio autor, empezó a trabajar en su serie “Plastic Life” tras descubrir, gracias a un amigo, una tienda de modelismo que había enfrente de la agencia de publicidad en la que trabajaba.

El universo de Bousserez está poblado por pequeños personajes de plástico que se relacionan con todo tipo de objetos cotidianos e, incluso, con los propios humanos, como podemos ver en las imágenes que acompañan esta entrada.

Vincent Bousserez

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