Mundos en miniatura (III)

Tras una larga pausa regresa la serie de entradas “Mundos en miniatura”. Si en la anterior entrega vimos cómo todo tipo de alimentos eran el escenario donde se desenvolvían nuestros diminutos protagonistas, en esta ocasión el paisaje urbano es el decorado en el que se desarrollan los trabajos de los dos autores de los que voy a hablar a continuación, que por sus características podríamos ubicar dentro del campo del arte urbano.

Desde el 2006, el londinense Slinkachu se dedica a colocar estratégicamente miniaturas, que consigue en tiendas de modelismo y modifica luego a su gusto, en distintas localizaciones de su ciudad y, a continuación, las fotografía y las abandona a su suerte. El resultado es un trabajo que nos habla de la sensación de aislamiento y soledad que afecta a gran parte de la sociedad actual provocada por la abrumadora naturaleza de las grandes ciudades. Este discurso desalentador, sin embargo, está aderezado con pinceladas de ironía y humor que lo hacen más digerible.

Slinkachu

Procediendo de modo similar a como lo hacía la pareja Minimiam, de la que hablé en una entrada anterior, Slinkachu presenta casi siempre sus trabajos en forma de dípticos. Una de las imágenes nos presenta una vista general de un paisaje urbano en el que aparentemente no pasa nada, mientras que en la otra un primer plano de la misma escena nos muestra a unos diminutos personajes intentando sobrevivir en la jungla urbana.

Slinkachu

Con un planteamiento similar al de Slinkachu, el pontevedrés Isaac Cordal se ha dedicado los últimos años a intervenir en espacios urbanos de diversas ciudades europeas como Berlín, Londres, Bruselas, Barcelona y Vigo, entre otras, con sus esculturas de cemento de pequeñas dimensiones. Como en el caso del trabajo del británico, las instalaciones de Cordal tienen un alto componente efímero y el documento fotográfico es utilizado como testimonio de la ejecución de las mismas para su posterior visualización o exposición.

Isaac Cordal

En palabras del propio autor, estas pequeñas figuras son la representación de una especie de metamorfosis en la que el ser humano abandona su papel de ciudadano mimetizándose con la ciudad y en el que lentamente se convierte en parte de su mobiliario urbano. De esta manera confirma su aislamiento voluntario de la naturaleza, camuflándose entre las aceras, las calles, las paredes, etc… convirtiendo ese entorno en su hábitat natural.

Isaac Cordal

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