Julio Grinblatt: El hombre frente a su torta de cumpleaños

En todo cumpleaños que se precie nunca puede faltar el tradicional pastel. El origen del mismo se remonta a una tradición de la antigua Grecia, que permaneció en vigencia muy poco tiempo. Al llegar la Edad Media, esta costumbre reapareció entre los campesinos alemanes, quienes obsequiaban a sus hijos desde que se despertaban el día de su aniversario con un pastel con el número de velas correspondiente a los años que cumplían, y una vela más que simbolizaba la luz de su vida. Al final de la jornada, los niños tenían que apagarlas de un soplo y pedir un deseo mientras efectuaban este ritual.

En su serie “El hombre frente a su torta de cumpleaños”, el fotógrafo argentino Julio Grinblatt intenta captar el emotivo instante previo al soplo de las velas del pastel de cumpleaños. Ese momento íntimo, que apenas dura unos segundos, en el que el cumpleañero quizá piensa un deseo o recuerda el transcurrir de su vida.

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