Santiago Porter: La Ausencia

A las 9:53 de la mañana del 18 de julio de 1994 una bomba estalla frente al edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina, ubicado en pleno centro de Buenos Aires. La AMIA era la casa de la comunidad judía de la ciudad. En su edificio tenía lugar toda una red de servicios sociales, culturales y educativos. El balance del atentado dejó un saldo de 85 muertos y más de doscientos heridos de diversa gravedad.

Pasados dieciséis años de ese 18 de julio aún se desconoce quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del más grave atentado de la historia argentina.

Como todos sabemos, con el paso del tiempo, las víctimas de tragedias de esta magnitud terminan, salvo para sus familias, convirtiéndose en números y estadísticas, y sus nombres se transforman en el de una causa judicial. Este proceso implacable desdibuja los rostros de las víctimas y deshace hasta la desaparición la historia individual de cada una de ellas.

El proyecto “La Ausencia” del fotógrafo Santiago Porter rescata a las víctimas del olvido al que han sido tan injustamente relegadas y las sitúa en el centro de su reflexión. La serie está compuesta por dípticos, un retrato y un objeto. Un objeto que la víctima llevaba consigo en el momento del atentado, o que le pertenecía, es presentado por un familiar suyo. Según Porter, el retrato del familiar representa el reclamo de justicia y el objeto representa la memoria del desaparecido.

El trabajo de Santiago Porter, como el de Gustavo Germano sobre los desaparecidos durante la última dictadura militar en Argentina o el de Eugeni Gay e Isabel González sobre la tragedia del Yak-42, intenta mantener viva la llama del recuerdo para combatir el olvido y reclamar justicia.

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