Simon Norfolk: For most of it I have no words

En 2008 se cumplieron 60 años de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por la Asamblea General de la ONU el 9 de diciembre de 1948. La fecha evoca a Raphael Lemkin, un abogado polaco que solicitó a la Sociedad de Naciones, el origen de la ONU, que se declararan como “actos de barbarie” cualquier forma de exterminio masivo de personas. Tras la invasión nazi de Polonia en 1939, Lemkin se unió a otros judíos para organizar la resistencia. Sobrevivió a la matanza huyendo a Suecia y luego a Estados Unidos. En 1943, acuñó la palabra “genocidio”, a partir del término griego “genos” (familia, tribu o raza) y del latino “cidere” (forma combinatoria de “caedere”, que significa matar), para, como dijo, muchos años después, Kofi Annan, “dar un nuevo nombre a un viejo crimen”.

El fotógrafo británico Simon Norfolk dedicó cuatro años de su vida a documentar lugares marcados por la historia, espacios en los que miles de personas murieron víctimas de matanzas masivas e indiscriminadas. Desde la masacre de los herero y los namaquas en la actual Namibia en 1904, de la que ya no queda rastro alguno, hasta la lucha genocida entre los hutus y los tutsis en Ruanda en 1994, aún reciente en la memoria colectiva. El resultado es “For most of it I have no words: genocide, memory, landscape”, una obra que nos habla de las huellas de la barbarie y la erosión de la memoria.

2 comentarios en “Simon Norfolk: For most of it I have no words”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *